Cómo sobrevivir un día sin iPhone


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Hoy quiero compartir con vosotros cómo fue el día de ayer, la experiencia de pasar un día sin iPhone.

1x1.trans Cómo sobrevivir un día sin iPhoneAl salir del trabajo, cómo de costumbre, tenía mil cosas que hacer, Mallorca Meetup, Gins en casa de un amigo para ver la Keynote de Apple y cena para cerrar la noche. Cómo suele ser habitual, el iPhone no aguantó mi ritmo así que a última hora de la noche, se quedó sin batería y murió. Para mi desgracia, me había dejado la batería externa en el bolso, al hacer el cambio de bolso al salir del trabajo.

La cuestión es que al llegar a casa sobre las doce y pico de la noche, enchufé el iPhone y vi que había actualización de iOS7, así que me dispuse a aceptar y actualizar… ¡Erroooooor! Ingenua de mi, pensé que serían unos minutos como es habitual en las actualizaciones de iOS, cuando vi que no pasaba de la pantalla en blanco con la manzanita. Muerta de sueño, a todo esto, eran ya más de las 00:30, empiecé a tener la mosca detrás de la oreja, con la “loca” idea de que mi iPhone se había quedado “colgado”. Intenté encenderlo, apagarlo y volverlo a encender en modo seguro, pero nada, mi iPhone se había declarado en huelga y no pasaba de la manzanita en la pantalla blanca.

Empecé a buscar en Google cuál podía ser el motivo de “error” y vi que la única solución factible para devolver a la vida a mi iPhone era restaurarlo. Cerca de las 01:00 de la mañana fui a por el Mac y me preparé para restaurarlo cuando itunes me dijo que había una nueva versión disponible que debía actualizarlo y reiniciar. A todo esto, tenía mil ventanas de Chrome abiertas, excels, words, infografías, wordpress. Viendo que era tardísimo, que me levantaba a las 06:30 hrs de la mañana y que iba para largo, decidí apagar el Mac e irme a dormir, pensé que podía sobrevivir el día siguiente sin iPhone.

El día de después fue especialmente peculiar y raro. Hacía años que no pasaba un día sin móvil y fue toda una experiencia.

El hecho de no poder disponer de mi iPhone me hizo darme cuenta de todos los ámbitos en los que está presente en mi vida y en mi día a día, en casi todas y cada una de mis rutinas. Para empezar, amanecí con una alarma diferente a la mía, horrible por cierto a diferencia de una canción de r&b que tengo especialmente seleccionada para tener un despertar tranquilo, agradable y gradual. Se me hizo raro no consultar mis mails nada más despertar, no comprobar menciones en Twitter y notificaciones de Facebook, últimas fotos en Instagram y mensajes de Whatsapp.

En segundo lugar, tampoco pude ducharme con la música de la emisora de hip hop de New York que suelo escuchar. Al conducir de camino al trabajo, se me hizo extraño y pensé, ¿Qué haría ahora si tuviera un accidente sin móvil?

Al llegar al trabajo, no pude hacer checkin, la primera vez que no lo hice desde que tengo smartphone y desde que trabajo ahí :(

Las primeras sensaciones de esa mañana fueron todas de la misma línea, me sentía desamparada e indefensa sin mi móvil. Parecía que me faltaba una parte de mí y la ausencia del iPhone me hizo sentir inquieta durante casi toda la mañana, no dejé de sentir que me faltaba algo…

Según fueron pasando las horas en el trabajo, conseguí centrarme en mis tareas, no se si la ausencia del iPhone facilitó que me contentrara o si me concentré para no pensar en que no tenía mi smartphone. Avanzaba la mañana e instintivamente seguía buscando el iPhone en su lugar habitual en mi mesa de trabajo.

A la hora de comer, al coger todas las cosas para reunirme con mis compañeras, se me volvía a hacer raro: tupper, agua, tarjeta identificativa y iPhone, oops! no, iPhone no… En el almuerzo estuve al 100% atenta a las historias de mis compañeras, no había distracciones por medio, whatsapps, notificaciones, menciones…

Al volver a mi puesto por la tarde, volví a añorar comprobar el mail, redes sociales y demás canales, pero cierto es que según avanzaban las horas iba notando menos la ausencia del móvil o quizás me estaba acostumbrando a ello. Volví a concentrarme por la tarde, incluso diría que más de lo habitual, quizás por no tener el móvil en la mesa notificandome mil cosas.

Al finalizar mi jornada laboral fui a pilates, ese fue el punto en el que la desconexión fue total. Me olvidé por completo de que no tenía móvil y al salir de clase, no sentí la necesidad de mirar el iPhone, me sentí “liberada” y “tranquila”.

Así pues, el día fue un torbellino de sensaciones.

Sensaciones negativas:

  • Sentir un vacío constante, sentía que me falta algo de manera permanente.
  • Sensación de ansiedad y de inquietud por la ausencia del móvil.
  • La curiosidad de saber si alguien me habría hablado por whatsapp, mencionado o si tendría notificaciones o mails pendientes.
  • Sensación de estar incomunicada todo el día, falta de estar informada en todo momento.
  • La sensación de estar perdiéndome algo.
  • Sensación de dependencia total al iPhone.

Sensaciones positivas:

  • Según fue avanzando el día fui sintiéndome más “despegada” del móvil y la sensación de necesidad y dependencia iba desapareciendo.
  • El sentir esa desconexión fue muy positivo, ¿cuántas veces decimos, tengo ganas de desconectar de la rutina, el trabajo y demás? pensamos que haciendo un viaje o escapándonos un finde a alguna ciudad lo estamos consiguiendo. Si queréis desconectar os recomiendo apagar el movil durante un día, incluso durante un fin de semana, (ojo, y ordenador con internet tampoco!) eso es desconectar y lo demás son tonterías.
  • Se me ocurrieron unas cuantas ideas para mi blog, supongo que al dejar mi mente en calma y sin esa entrada y flujo constante de entrada de información, pude procesar mejor y asentar algunas ideas que rondaban mi cabeza.
  • Como he comentado antes, conseguí concentrarme más y mejor en el trabajo, fui mucho más productiva y eficiente.

Hoy he vuelto a poder “disfrutar” de mi móvil y la verdad es que siento que me he intoxicado de nuevo. Durante ciertos momentos de día he estado hasta agobiada, respondiendo whatsapps, menciones, mails…

Reconozco que lo ideal es encontrar el equilibrio en el uso de los smartphones, pero es difícil cuando tienes una vida social activa, dos trabajos y uno de ellos es ser Community Manager.

Me di cuenta de que nos han creado una necesidad totalmente descartable, estar todo el día pendientes de internet, el movil, las notificaciones, menciones y un largo etc… Necesidades que nos crean un stress adicional a nuestras rutinas y obligaciones diarias. La verdad es que lo han hecho genial, nos han creado esa necesidad envuelta en un caramelo de “comodidad”, el poder disponer de toda la info que queramos en cualquier momento y en cualquier lugar solo por tener un smartphone con acceso a internet, el poder compartir todo lo que queramos, cuándo queramos y dónde queramos. Esa es la clave, disponer de información y poder compartir la propia en cualquier momento.

Sobreviví a un día sin iPhone y he aprendido que debo encontrar ese equilibrio o uso correcto que le doy al movil, no es bueno abusar!

¡Os dejo una infografía con la que me he sentido completamente identificada!1x1.trans Cómo sobrevivir un día sin iPhone

Fuente: Utel  University

Arantxa Vico

Soñadora y luchadora, apasionada del social media, las redes sociales y el marketing online. No puedo vivir sin música y sin conexión a internet. Como Social Media Strategist, me dedico a mi gran pasión: el social Media, desarrollando estrategias en medios sociales, community management, gestionando y creando contenidos para blogs, analizando presencia online y asesorando a diferentes empresas.

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